Mostrando entradas con la etiqueta PJ Ícaro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PJ Ícaro. Mostrar todas las entradas

8 jun 2007

PJ Ícaro

Características:
Gangrel - vengativo - afectado por la plata - humanidad alta



Si piensas que soy feo,

Debes conocer la bestia

que habita en mi







Historia:


Hola, mi nombre es Ícaro y esta la historia de mi vida, bueno, sólo un pequeño resumen, porque eso nos llevaría más tiempo del que realmente tenemos, aunque claro, ahora, para mí, el tiempo no es un problema.

Nací en Texas, en un pequeño poblado cerca de la zona de Piney Woods. Me crié entre bosques y animales, toda una jungla. Realmente la fe nunca fue lo mío. Mi madre murió al nacer yo y mi padre, echándome toda la culpa a mí, se pasó toda mi niñez a la sombra de una botella. Por tanto, mi niñez estuvo dividida prácticamente en los libros, en los que no era especialmente bueno, y en el campo. Siempre que podía me iba al campo porque allí, en la soledad del bosque (que no en su quietud) encontraba algo de calma para mi espíritu. Así fue como me aficioné a la naturaleza.

Finalmente, mi padre, ansioso por librarse de mí y al no poder entrar en la Universidad me echó de casa. Yo era muy joven y con apenas dos duros en el bolsillo partí en un gran viaje, un viaje de supervivencia. Viajaba de pueblo en pueblo sin apenas pararme en ellos y cuando me quedaba sin dinero trabajaba temporalmente. Así fue como aprendí varios oficios.

Siempre he sido una persona solitaria, independiente. La sociedad no acepta a los idealistas, a aquellos dedicados en consagrar toda una vida, cada gota de sangre que circula por sus venas a causas justas y desinteresadas. Nunca me interesó la política porque en ella se disfraza una tiranía con la voz del pueblo. Para mi la única política es la voz de la justicia y lamentablemente, está corrompida por el sistema.

Así transcurrieron más de 4 años, durmiendo sobre la paja en vagones de tren y trabajando en McDonalds. De vez en cuando pasaba largas temporadas sobreviviendo en la naturaleza, aventurándome dentro de los grandes parques que pueblan el centro americano. Aunque pronto empezaron a hacer mella los largos días en soledad.

Un día paseando por el estado de Iowa, en un cutre bar de carretera, pegajoso y sucio, intervine en una pelea donde dos hombres estaban machacando a un indefenso anciano. Al final resulté tan machacado como el pobre anciano. Y fue cuando decidí hacer algo para proteger a los débiles.

Por eso al pasar por Rosemount decidí establecerme allí y fiel a mi vocación, me uní a un grupo de gente sufrida, trabajadora y ampliamente honrada. "Servir y Proteger" es nuestro lema. Aunque como en cada familia, siempre existen las ovejas negras. Basura bípeda al servicio de un dueño, implacable, insensible, inhumano y superficial comúnmente llamado dinero.

Aunque en principio todo empezó a irme bien, después de un par de asuntos, asuntos que algún día contaré, acabé patrullando en solitario. Pero a mi me daba igual, yo seguía mis objetivos, limpiar la calle de cualquier basura. Ah! tarde me di cuenta de la imposibilidad de mi misión, de mi tarea. La calle era mía de día pero la noche siempre les pertenecía a ellos. Y para mi desgracia, también el día empezaba a ser suyo gracias a su fortaleza en la noche. Acabé obsesionado con el trabajo y cuando no estaba trabajando me machacaba en el gimnasio o en las clases de artes marciales de la policía. Aunque aún seguía tomándome un respiro y me retiraba de vez en cuando a las distintas zonas que rodean Rosemount. Allí practicaba la supervivencia en la naturaleza y la escalada, cosa que me encantaba, esa superación personal por subir.

El crimen organizado, bandas callejeras y algo más. No sé explicarlo, estaba más allá de mis conocimientos, pero no encuadraba dentro de las bandas callejeras y del crimen organizado, ya que su dueño no es el dinero. Asesinatos rituales, cadáveres que desaparecen, sombras que van y vienen, cultos a serpientes y dioses de la antigua mitología. Me tenía que dedicar a ello sin más. Tanto desperdicio por falsas creencias, fanatismo de unos, riquezas de otros.

Empecé a pagar por cualquier información que me ayudara a sacar a esta bazofia de la calle, calle poblada por niños inocentes que aprendían antes a corromperse que a hablar. Y mi obsesión se acabó convirtiendo en una cruzada. Oh! Iluso de mí pensar que podía llegar a mi casa por la noche y dormir como si no pasara nada. Iluso de mí pensar que nadie se iba a fijar en un cruzado pasado de moda.

Cada vez que estaba con la naturaleza me sentía observado aunque sólo me rodeaban animales. Y en la ciudad, muchas veces me sentí también observado. Esa sensación me asustó al principio, pero luego descubrí que lo que parecía fruto de la casualidad no lo era tanto, porque había una belleza con la que me solía cruzar de tanto en tanto.

Ella era algo más baja que yo, mucho más guapa que un humilde servidor, con unos rasgos asombrosamente felinos y femeninos. Pero lo más impresionante de ella son sus ojos. Esos ojos verdes, penetrantes, tan vivos y a la vez tan muertos, porque ese era su toque, frío como el hielo. Esos ojos que no podía olvidar nunca. Soñaba con ellos, siempre mirándome, siempre fijos en mí.

Una noche, cuando me disponía a entrar en mi casa escuché una sonrisa, y al girarme sólo pude ver luz, pero la luz se convirtió en una multitud de estrellas, estrellas que dejaron paso a la noche más oscura que recuerdo. A lo lejos me parecía escuchar a los ángeles pero estos se callaron a no muy tardar.

Tras una larga recuperación en el hospital, pues la bala no me atravesó el corazón por milímetros me tomé un largo retiro. Me escudé en mi refugio e intenté tranquilizarme en él. Tendría que poner orden en mi vida. Mis ansias de acabar con la justicia, mis ansias de eliminar a la bazofia de la calle, estaban arruinándome.

Hasta que llegó la noche que todo lo cambió. Estaba calentándome alrededor de un fuego cuando una loba se acercó a mi refugio. Rápidamente puse el fuego entre ella y yo. Ya me había pasado antes y tenía la situación controlada. Mecánicamente, cogí un palo a modo de antorcha y le prendí fuego. Esta noche tendría que tener más cuidado.

Pero la loba siguió avanzando, despacio, desafiante. Le tiré a los morros un trozo de madera ardiendo. No era la primera vez que quemaba unos morros. El palo le golpeó haciéndola gruñir, pero no de dolor. Fue un gruñido amenazante y conforme se acercaba, haciendo temblar más a mis piernas, lo que antes era una loba acabó transformándose en una bella mujer. Una mujer que no era la primera vez que veía.

El miedo atenazó cada uno de mis músculos cuando de su boca se alargaron dos colmillos. “Ha llegado tu hora” me dijo. Apenas si pude poner delante de mí la antorcha que portaba cuando ella saltó sobre mí, clavándosela en el pecho. Una quemadura se marcó en su pecho y sus ojos se llenaron de furia y de miedo a la vez. Con sus dos manos me agarró los hombros como si tenazas de acero fueran y clavándome las uñas me mordió en el cuello.

El tacto de su piel era frío pero conforme iba chupándome la sangre, el calor de ella compensaba el frío que yo empezaba a tener. Intenté resistirme a sus colmillos pero aunque parezca increíble, sólo sentía placer. Un placer que me impedía moverme. Poco a poco fui cerrando los ojos hasta que morí sin una gota de sangre en mi cuerpo.

Aunque parezca increíble me desperté del sueño eterno. Ahí estaba yo, tumbado en sobre la tierra con una loba a mis pies. Su boca ensangrentada y sus ojos brillaban con un intenso rojo. Y una sed horrorosa, un impulso indescriptible que no comprendía, imposible de asemejar a ningún instinto conocido, hizo comerme a los dos venados que yacían en mi alrededor.

Como dije antes, nunca he sido especialmente creyente, pero ahora, creo que Dios debe existir, porque yo llevo un demonio en mi interior. Un demonio que me transforma a mí en un monstruo que debe alimentarse de aquellos que un día juré proteger.

Aunque este demonio, esta bestia, me ha enseñado algo que nunca había valorado mucho. Qué bonita es la vida y qué tontos aquellos que la desperdician. Y al menos puedo decir que ahora en la calle, al menos, hay algo más que su maldad.

Ha pasado cerca de dos años de aquel momento. Dos intensos años en los que Vanessa me ha enseñado un montón de cosas dándome mucha caña. Parece que soy especialmente bueno en ello. En la actualidad me dirijo a Chicago, no muy lejos de mi antiguo hogar. Vanessa, me ha dicho que va a presentarme a alguien realmente interesante, una vieja amiga suya, una antigua en todos los sentidos.

El viento se vuelve más frío y la noche más oscura pero a lo lejos se puede observar las luces de la gran ciudad, las luces de Chicago. ¿Qué me esperará allí?

---

Defectos:
Alérgico a la plata (3 puntos). Soy alérgico a la plata y me hace agravante.
Repelido por cruces (1 punto). Las cruces me asustan. Tengo que hacer una tirada de coraje cuando las veo.
Rencoroso (2 puntos). Nunca olvido una ofensa y devolverla es mi prioridad número 1 por encima de todas las cosas. Tengo que gastarme un punto de fuerza de voluntad para en algún momento no devolverla.

Virtudes:
Digestión Eficaz (3 puntos). Digiero la sangre de forma más eficaz. Cada 2 puntos de sangre que tomo de forma consecutiva, para mí son 3 puntos.
Pariente auténtico (3 puntos). No huelo a wyrm ni en forma humana, ni en forma animal.

PJ Ícaro - En Vida (Anexo)

Hola! Soy una persona insignificante con una vida insignificante. Siempre ha sido así, pero hace unos tres años, todo cambió. Una preciosa mujer me dio un beso que ha transformado toda mi vida. O mejor debería decir, provocó un abandono de mi vida pasando a tener una nueva vida como un no muerto. Estoy muerto, pues el beso así lo exige, sin embargo, una bestia vive dentro de mí, una bestia que me da poderes sobrehumanos. Pero nunca se da algo por nada, así que además de grandes poderes me ha otorgado una terrible maldición. Ahora necesito alimentarme de sangre. Sí, eso es lo que soy... un Vampiro. Un vampiro que lucha con todas sus fuerzas contra esa terrible maldición.

Pero esta no es la historia de la no muerte, sino de lo que más valoro ahora, esta es una historia de la vida, de mi vida, de mi forja como policía. Con un pasado ya conocido, incapaz de entrar en la universidad, con una madre muerta al darme a luz, con un padre borracho que me maltrataba, fue poco el tiempo que tardé en salir de mi pueblo de infancia para establecerme en Rosemount.

Rosemount es un pueblo pequeño de unos 20.000 habitantes en el borde del estado de Minesota con Wisconsin. Está a unos 300 Km. de Chicago mi actual residencia. Está a 15 millas de una gran ciudad Twin Cities. Pero lo que más me atrajo de este pueblo es que está bordeado por el Río Mississipi, tiene 23 parques dentro de la ciudad y está rodeado por una gran reserva natural. Una magnifica oportunidad de disfrutar de la belleza y de la tranquilidad que sólo la naturaleza es capaz de otorgar.

Justo recién llegado pude presentarme a unas oposiciones para policía. Gracias a Dios aprobé y pude encontrar un sitio donde residir y quien sabe, tal vez crear un hogar a pesar que la naturaleza no me hubiera dado un físico agradable.

Con el nuevo proyecto de rehabilitación del centro acababan de abrir una comisaría en el centro de la ciudad donde se estaban realizando importantes obras. La comisaría era fantástica con un gran gimnasio en el centro. Gimnasio que empecé a visitar de forma asidua. El trabajo, duro al principio, fue resultándome cada vez más fácil. Por fin podía hacer algo por ayudar a las personas que estaban con problemas, problemas parecidos a los míos en el fondo donde alguien con autoridad se impone por la fuerza. Siempre ocurre lo mismo, hoy un desgraciado, mañana un hacedor de desgraciados.

Aunque el compañerismo entre todos en un principio fue muy bueno, cada vez tendió a producirse una mayor diferenciación entre la “sangre joven” como nos llamaban y aquellos con varios años de experiencia en el cuerpo. Nosotros poníamos la sangre caliente (aunque es ahora cuando conozco realmente el significado de sangre caliente con un mago enfrente) y ellos la experiencia. Ellos nos llamaban impulsivos y nosotros a ellos “culos de despachos”.

Yo, por mi parte, procuraba pasar la mayor parte de mi tiempo libre en la reserva natural, disfrutando del aire libre y puro y del espectáculo de la naturaleza. Recuerdo que un día, incluso llegué a ver a una loba que me miró fijamente antes de dar media vuelta, cosa bastante extraña porque ese tipo de animales no solían andar por esta reserva, puede que algún coyote o algún zorro pero no lobos.

Antes de conocer a mi actual compañera de aventuras, la hermosa y poderosa Katrina, sólo hubo dos mujeres que hayan sido significativas en mi vida. La segunda de ella se llama Vanessa, una hermosa criatura de Dios que es la responsable de mi no muerte. Fue aquella que me besó tan profundamente que limpió mi cuerpo de sangre y me ofreció parte de la suya transmitiéndome la bestia. Pero ese momento aún no ha llegado en mi historia.

La otra mujer, apenas recuerdo ya su nombre, tanto hace que no lo pronuncio. Irina era su nombre. Era una joven rusa que acudió un día a mi mesa con una extravagante historia, unos hombres la buscaban para matarla y apenas tenía dinero para comer cuanto más para pagar protección. Hablé con el comisario Stacker, un hombre entrado en años de rostro duro e insensible. Antaño casado, padre de dos hijos un tanto anarquistas, en contra del gobierno y en contra de toda autoridad (qué irónica es la vida).

Como decía, el comisario Stacker desestimó el caso por falta de pruebas. Así fui a comunicárselo a Irina, pero sus ojos azules clarísimos, su piel pálida y sorprendentemente el calor de su mano sobre mi cara mientras lloraba suplicándome ayuda me conmovió de tal manera que tomé como mío el caso. Y esta decisión, me trajo a posteriori consecuencias que cambiaron el rumbo de mi vida.

Poco a poco comencé a seguirla en mi tiempo libre, vigilándola, protegiéndola. Un día, mejor dicho, una noche, estaba a punto de retirarme del bar enfrente de su casa cuando vi a dos hombres sospechosos entrar en su bloque. Rápidamente fui tras ellos. Después de subir corriendo unas viejas escaleras de caracol de madera, llegué al piso de Irina donde los vi forzar la cerradura de su piso, rápidamente salté sobre ellos entablando una pelea que duró poco. Ellos eran dos niños sin corpulencia alguna. No me costó mucho tirarlos al suelo de sendos puñetazos saliendo ellos por patas. Me sorprendió que no llevaran ningún tipo de armas, como si no quisieran hacer daño. Irina salió a la puerta de su casa y se abrazó a mi llorando, volviendo a suplicar mi ayuda.

Decidí llevar a Irina a mi casa, y fue esa noche cuando conocí a Vanessa pues salía de mi bloque cuando entrábamos nosotros. Y no pude menos que quedarme admirándola, como hipnotizado. Nunca antes había sentido ese impulso animal dentro de mí. Y ahora que recuerdo, Irina, miró a Vanessa con bastante dureza en la mirada. Esta fue la primera de las muchas noches que vi a Vanessa, como si estuviera vigilándome. Y sin embargo, fue la última noche que vi a Irina.

Cuando entramos en mi apartamento, dejé que Irina se acostara en mi cama mientras me dispuse a hacer una noche de guardia, preparándome café. Mañana tendría que pensar qué iba a hacer con ella. Pero a mitad de la noche, ella se despertó y por primera vez en mi vida, me ofreció la dulzura y el cariño que sólo una mujer es capaz de dar.

Cuando me desperté, bastante tarde por cierto, Irina no estaba. Se había ido sin dejar rastro, como si nunca hubiera existido, como si sólo hubiera querido amarme una única noche. Ese día llegué tarde a la comisaría. El jefe Stacker me llamó a su despacho donde me echó la bronca por haber vigilado a Irina, no tanto en mi tiempo libre como en parte de mi tiempo profesional. Por lo visto la habían encontrado en su apartamento quemada y algunos vecinos me habían visto por la noche en su bloque.

Cuando fui al depósito a pesar de la terrible desfiguración del cadáver, no reconocí a Irina en ese cadáver. Me volví un poco obsesivo y dedicaba casi todo mi tiempo libre en la búsqueda de la verdadera Irina, en los jefes de los supuestos atracadores de Irina cuando la salvé aquella noche. En mi trabajo también me volví obsesivo con una banda de delincuentes egipcios.

Sólo dos o tres policías de los llamados de “sangre joven”, con los que aún mantengo algún contacto telefónico para que no me den por muerto, quisieron seguir saliendo a patrullar conmigo. El Jefe Stacker sólo buscaba la más mínima oportunidad para cesarme en mi puesto, oportunidad que yo no pretendía darle. Alguna que otra vez seguía acudiendo a mi refugio en la naturaleza donde a veces veía de lejos esa extraña loba o incluso algún extraño y gran murciélago.

En mi cabeza sólo rondaban preguntas y preguntas ¿Qué quería de mí?. ¿Por qué se puso tensa cuando vio a Vanessa?. ¿De quien era el cadáver de la pobre que acabó quemada?. ¿Quien iba detrás de ella?. ¿Por qué Stacker no quería saber nada de ella?

Esas son las preguntas que me asaltaban cuando investigaba sobre ella. Hace más de 8 años de todo aquello. Hoy, es sólo un viejo recuerdo en mi cabeza. Y aparte de su misterio sólo hay otra palabra asociada a ella en mi cabeza ... melosa, fue terriblemente dulce y amorosa conmigo. Quizás es por eso por lo que aún no la he olvidado del todo.

Mi obsesión por la justicia y la banda egipcia me llevó al hospital con un tiro cercano al corazón. Cuando salí de hospital me tomé unas vacaciones para refugiarme en la reserva natural donde por fin, Vanessa, me dio el beso más profundo que se puede dar transformándome en uno de su casta, en un Gangrel. Y esa historia, esa, ya la conocéis.


PJ Ícaro - Morton Arboretum


(Cualquier momento antes del viaje a México)

Últimamente la noche, es más sombría que de costumbre. El aire atenaza mi garganta y la polución seca mi espíritu y mi ánimo.

Chicago, una gran ciudad de este país. Grande para todos aquellos que desconocen los entresijos de nuestra sociedad. Pero no es más que piedra ennegrecida por los malos sentimientos que vuelan por el aire con el paso del tiempo. Es tiempo de estar solo, es tiempo de disfrutar de la única gran herencia que todo ser vivo tiene, la misma naturaleza.

Existe un lugar, algo alejado de chicago, pero relativamente cerca, muy conocido por todos nosotros, los extranjeros amantes de la naturaleza. Lugar al que aún mis viajes no me habían llevado. Era hora de conocerlo.

Había pensado coger algún transporte hasta la zona, pero al final, decidí hacer todo por mi mismo. Gracias al poder de mi sangre, a mi maldición, me es fácil adoptar una forma de lobo, forma en la que es fácil y rápido viajar, moverse fuera de las carreteras convencionales, sentir el aire, limpio y sano una vez sales de las ciudades, captar sensaciones que no son posibles para un humano. Un mundo nuevo de olores transportados en la brisa ... una experiencia única que todos deberían sentir alguna vez.

Poco a poco mi destino se acercaba hasta que por fin pude entrar en. Está calificado como una reserva natural dentro de USA y un lugar de belleza máxima para nosotros.

Ah!!!! Qué placer estar tirado, revoleado entre bellas blancas flores sintiendo la humedad del ambiente mojar tus ropas! Ah!!! Qué placer convocar toda clases de animales y poder jugar con ellos (aunque algunos se molestan alguna vez cuando les interrumpes con una llamada y tienes que salir corriendo jejeje).

Llevaba algo más de una semana cuando en lo más interno del parque pude observar unas pisadas humanas. Me costó mucho poder rastrearlas, sobre todo porque acababa de llover y era fácil perder el rastro. Pero al final encontré al dueño de estas pisadas ... o tal vez me encontró él porque la naturaleza humana nos hace creernos el centro del universo, más aún en nosotros, arrogantes vástagos.

Su nombre era "Dos Halcones" un viejo indio que también estaba de paso, fue divertido estar con él. Cazamos juntos, y nos contamos muchas historias. Me estuvo contando muchas cosas de su pueblo, de sus leyendas y supersticiones. Interesante el pueblo indio, tendré que estudiarlo un poco más. También me estuvo contando la historia de una manada india de lupinos hace muchos años, en la época del viejo oeste.

Esta manada era adorada por su pueblo, acudía a ellos en caso de necesidad y solicitando consejo hasta que el hombre blanco, guiados desde la oscuridad por los vampiros, la aniquilaron, no quedando ninguno de ellos con vida. Qué gran pérdida!!! Qué odio tan profundo entre ambas razas, un odio que viene desde hace eones ...

Lamentablemente al poco tiempo de conocerlo, "Dos Halcones" tuvo que continuar su viaje, quedando yo de nuevo en la soledad de semejante paraíso.
Ha pasado una semana desde que "Dos Halcones" se ha ido. Ayer di rienda suelta a mi desenfreno. Me arriesgué a convocar a lobos y sólo acudió una única loba. Estuve recorriendo el parque con ella a mi lado. Era una loba con dos crías, así que me llevó hasta ellos. Tenía una mirada triste en sus ojos, y así acabé enterándome qué le había pasado. Unos cazadores furtivos habían diezmado su manada, aniquilando al padre de sus crías. Una gran ira empezó a forjarse en mi interior, aunque logré contenerla dentro. Sentí desgarrarse mi carne y mi piel mientras las garras florecían hacia el exterior..

No me costó mucho encontrar su campamento, eran cuatro cazadores y sin ninguno haciendo guardia, como si la pequeña hoguera que tenían les fuera a proteger de todos los animales. Esa noche me infiltré en su campamento, desgarré sus tiendas e inutilicé sus armas. En el ambiente, un pestazo a wisky indicaba que no se iban a enterar de nada.

Pero no captaron la indirecta, no solo no se fueron sino que uno de ellos tuvo que bajar a algún pueblo a reparar sus armas. Cuando volvía al campamento una pequeña amiga alada me indicó que había uno escondido. Me transformé y le ataqué dándole dos buenos mordiscos en una pierna. Le empujé hacia el campamento. Sus compañeros salieron y me dispararon con sus pistolas, afortunadamente no me hicieron mucho daño. Activé mi celeridad y les volví a morder en las manos para que soltaran sus armas. Les fui arrinconando hasta su vehículo y logré que se fueran de esta reserva. Una vez se marcharon adopté mi forma humana y pude observar a un lobo colgado. Saqué mi cuchillo y lo eché al suelo. Poco después apareció la loba con lágrimas en sus ojos.

Siempre es duro que te separen de las personas que quieres y yo llevo mucho tiempo lejos de Chicago. Allí muchas cosas están por ocurrir y también hay personas a las que quiero de todo corazón y animales que dependen de mi. Es hora de volver a Chicago, además, la naturaleza empieza a agitarse ...

Y esa misma noche, después de enterrar al lobo, inicié el retorno a la gran metrópolis ...

PNJ Vanessa - Mentora de Ícaro

Características:
Gangrel



Atrae al cazador

a la profundidad del bosque

Y será tu presa,

olerás su miedo.




Historia:

Hola, mi nombre es Vanessa y esta es mi historia.

Nací en 1900 en Marsella, cuna de familia rica. De ojos marrones y piel oscura, desde pequeña me decían que era un fiel reflejo de mi madre. Ojos verdes, grandes y fondo completamente blanco, nariz pequeñita y respingona, labios finos pero carnosos, dentadura totalmente blanca y sonrisa cautivadora, rasgos quizás algo orientales, pero quizás lo que más me caracteriza son mis rasgos felinos y femeninos.

De mayor, con pelo largo pero liso, era una monada de niña. Mi infancia no tuvo mucha historia, pues mis padres, obsesionados un poco quizás desde mi punto de vista, querían hacer una persona de "provecho" muy impropia de una señorita como yo. Como decía mi infancia no fue la preparación de una esposa, de una futura ama de casa. Se me formó en equitación, técnicas de combate e idiomas (Francés, Inglés y Alemán).

Aún así, la naturaleza humana no se puede cambiar con una simple formación. Y así, a mi tierna edad de 16 años el mundo cambió y se formó aquello llamado "La Gran Guerra". No sé que es lo que la acabó originando, sólo sé que se llevó lo más preciado para mí, aquello que no podría ser devuelto. Se llevó mi gran amor y se llevó mi familia.

La post-guerra trajo hambre y desolación. Las riquezas de mi familia desaparecieron cual palabra efímera. De todas las tierras de mi familia sólo quedó aquella casa del campo en tierra imposibilitada para el cultivo y allí nos mudamos. La pobreza trajo algo nuevo a mi vida, esa vida que sólo había concebido la riqueza como último medio para ser feliz.

Varios fueron los intentos de hacerme desistir la permanencia en aquella casa, madriguera de rata en comparación al antiguo palacete disponible. Rápida fue la caída, rápida y profunda. Pero ¿cómo abandonar la casa de mi familia? Pues aún sin existir, su recuerdo permanecía en mi memoria grabado a fuego.

La noche traía el aullido de los lobos a mis oídos, lobos grandes y feroces decían las noticias. Y cada noche parecían más cercanos, más unidos a mi alma. Poco a poco el miedo dejó paso a la curiosidad, innata en todo ser femenino.

Una noche, allá cercana a 1930, con mi escopeta de cañones recortados y un cuchillo ennegrecido (cuando antaño era brillante y precioso como sólo una cubertería de plata puede ser), salí a observar aquellos lobos grandes y feroces que me cantaban cada noche. Esa noche la luna llena brillaba ostentosa en el cielo. El camino, pedregoso me dificultaba enormemente la ascensión al pequeño montículo. Cuando por fin pude llegar, lo que pude ver me dejó petrificada. Un lobo se encontraba rodeado por otros 3 de mayor tamaño, de hecho, sus formas eran diferentes a las de cualquier lobo que yo hubiera podido ver.

El lobo pequeño, atacó con rabia a uno de sus perseguidores ... logró atraparle el cuello entre sus fuertes mandíbulas e ipso facto cayó fulminado al suelo. Otro de los lobos grandes cayó sobre el lobo pequeño, dándole un garrazo que le mandó volando unos metros hacia atrás, cayendo muy malherido en el suelo. Con pasos suaves, se acercó hacia el lobo agonizante lanzando aullidos de satisfacción tal vez. El tercer lobo gigante, empezó a olisquear el aire y se volvió hacia mi, con un fuerte aullido. Parecía que era capaz de olerme a pesar de estar en contra del viento. El cuchillo brilló reflejando la luz de la luna.

El lobo avanzó en carrera hacia mí, aullando, y aumentando la velocidad a cada instante. El otro lobo, mientras tanto seguía acercándose al lobo pequeño, lamiendo su sangre derramando y escupiéndola lejos de allí.

El lobo que avanzaba hacia mí, empezó a cambiar de forma tomando forma humanoide envuelta completamente en pelos y un rugido más amenazador que antes. Mi vida completa pasó a través de mis ojos. Vi a mi padre, destrozado en mitad de una trinchera y vi a mi amado, partido por la mitad, bajo las orugas de un tanque. Cerré los ojos y disparé los dos cañones de la escopeta a la vez. Oí un grito agonizante y vi como el impacto de los dos cartuchos casi le había reventado el pecho.

Para mi sorpresa la herida se iba cerrando. Suponiendo que la muerte ya estaba encima de mi, me tiré sobre el animal que tenía delante y le clavé el cuchillo repetidas veces. El animal, antojado de una victoria fácil se encontró con la muerte, lanzando un estridente aullido.

Cuando quise darme cuenta, en el otro extremo del valle, era ahora el lobo grande el que se encontraba rodeado de varios lobos pequeños. El primer lobo pequeño, se arrastró hasta donde yo me encontraba, se transformó en un humano y tras arrancar el cuchillo del cuerpo del animal caído se dirigió de nuevo al lugar de la batalla. Yo seguía como petrificada pensando que todo esto no era más que una pesadilla. El humano, antes lobo, se acercó al lobo grande y le lanzó el cuchillo clavándoselo en la garganta. El animal cayó y a sus pies lo que antes eran lobos caídos, sólo quedaba cenizas. Lo último que recuerdo es el sabor de la tierra cuando me desmayé.

Cuando me desperté, me encontraba de nuevo en mi casa ... pero ante mi, estaba el primer lobo luego convertido en humano. Fui a gritar pero ninguna voz salió de mi garganta. Se acercó despacio a mi y me dijo, "Anoche me salvaste la vida. Llevabas mucho tiempo bajo observación y hoy te será concedido un gran don, la vida eterna" Abrió la boca, le crecieron unos colmillos enormes y me mordió en el cuello.

Lo que para él era un don, inicialmente para mi fue una maldición. Me tuve que alejar de todo trato con los humanos, mientras intentaba controlar la sed que me dominaba. Poco a poco fui aceptando mi destino. Aunque me juré que no le pasaría a nadie mi maldición. Empecé a recorrer Europa alimentándome y conociendo todas las facetas humanas.

Cuando surgió la segunda "Gran Guerra" me uní a la resistencia contra los invasores. Luché codo a codo con los americanos Y ahí fue cuando un soldado, herido en una pierna, se enamoró de mi. Y ese fue mi pasaporte para entrar en Estados Unidos. Así fue como llegué a Pensilvania, y allí me quedé hasta que murió mi marido. La tristeza volvió a golpear mi vida y fue entonces cuando conocí a aquellos, mis semejantes. Asi fue como me introduje en la Camarilla y en las Valkirian, una asociación de guerreras femeninas dentro de mi clan, Gangrel.

Sobreviví a varias y duras batallas perdí a muchas compañeras, pero cumplí con todo lo ordenado por el clan. Y así seguí hasta que me mandaron a un bosque a tomar un retiro merecido. Y allí volvió a cambiar mi vida.

Allí estaba él, guardián de todo aquello que me importaba, el bosque, los animales y la justicia. Y allí estaba, pasando los ratos muertos con mis amigos. Cuando él no estaba me entretenía mucho escuchando como éstos me contaban todo lo dicho por él. Y así fue como lo conocí, por mis amigos. Empezó a picarme la curiosidad y empecé a seguirlo. Primero como vecina en apuros, luego como transeúnte casual. Y así fue como empezó a gustarme su dedicación, su amor a los animales.

Pero todo cambió cuando, repentinamente, empezó a obsesionarse con la mafia. Empezó a dedicar todo su tiempo en aquello por lo que realmente estaba obsesionado, su venganza. La tragedia se mascaba en el ambiente.

Y así fue, así sucedió, un día, cuando me acercaba por su casa vi como dos hombres, hombres no-muertos, le dispararon a bocajarro y se fueron. Enseguida llamé a una ambulancia y le acompañé al hospital. Los médicos le hicieron una operación a vida o muerte y se salvó.

Y a mi se me planteó un dilema, pues cuando él saliera o incluso antes, acabarían su trabajo. Y así fue como fui a visitar al Príncipe de Rosemount, Gangrel por aquel entonces, pues él podría luchar mucho y mejor a nuestro lado. Y así, pasando por alto mi promesa, fue como le "abracé".

De eso hace cerca de dos años en los que he tratado de enseñarle todo lo que sé. Ahora, conduzco camino de Chicago, pues la regenta de mi clan allí me ha llamado. Algo está pasando, algo más allá de meros juegos de poder de los Tremere o los Ventrue, algo más allá de pergaminos secretos, algo que unirá a todos los clanes de nuevo o los destruirá y hacia allí me dirijo, con mi chiquillo a mi lado, hacia un futuro incierto.

Mi nombre es Vanessa y esta ha sido mi historia. El futuro, está por definir, aunque sin duda, la sangre correrá ...